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viernes 8 de junio de 2007

DIOS ES TU GUARDA

Nosotros Damos por sentado que Dios cuida a los "pura sangre" del
mundo. A los que tienen narices limpias, que viven muy organizados,
aquellas almas puras que parecen haber sido creadas en conventos.
Cuando Dios ve por las calles que los perritos falderos de pura raza
y los gran danés, de inmediato abre su puerta. ¿Qué decir del resto
de nosotros? También nos perdemos, vagamos por las calles y
terminamos muy lejos del hogar. ¿Contamos igualmente con su
vigilancia y cuidado? El Salmo 91 nos ofrece un sonoro ¡sí! Por si
acaso necesitas conocer la naturaleza y la magnitud del señorío de
Dios, anídate bajo las amplias y refrescantes ramas de la poesía de
David.

"El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del
omnipotente.

Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien
confiaré.

Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus
plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro;

Escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror nocturno, ni
saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en la oscuridad,

Ni mortandad que en medio del día destruya.

Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará.

Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los
impíos.

Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por
tu habitación,

No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.

Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus
caminos.

En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.

Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y
al dragón.

Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también le libraré, le pondré
en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.

Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia;

Lo libraré y le glorificaré. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré
mi salvación". (Salmo 91:1-16)

Los que habitan al abrigo del Altísimo vivirán tranquilos y
reposados.

Él los librará.

Él los cubrirá.

Ningún mal o temor les tocará.

Los ángeles les guardarán y llevarán.

El Señor dice que los librará y pondrá en alto.

Les responderá.

Estará con ellos en la angustia.

Les librará y les glorificará.

Les saciará y les salvará.

Dios ofrece más que la posibilidad de protección a la probabilidad
de salvación. ¿Te protegerá Dios? Tu serenidad es importante para tu
Creador. La presencia de Dios encapsula tu vida. Como tu guarda,
Dios es quien te separa del mal.

La presencia de Dios te provee tranquilidad y protección y mucho
más. Él requisa a todos los que se cruzan por tu camino, y a medida
que caminas con Él te dirige y te lleva por el mejor camino.
Mientras duermes, Él patrulla. " Con sus plumas te cubrirá, y debajo
de sus alas estarás seguro".

La imagen de vivir bajo la sombra del Omnipotente me recuerda un
picnic arruinado por la lluvia. Mis amigos y yo apenas logramos
escapar de la tormenta repentina en Texas antes de que se inundara
el parque. Mientras nos íbamos, mi amigo detuvo el auto y señaló con
el dedo un espectáculo de ternura sobre el suelo. Un ave madre quedó
expuesta a los elementos con su ala extendida sobre su pichón, el
cual había caído del nido en un árbol adyascente. La tormenta
inclemente le había impedido regresar al árbol, así que ella decidió
cubrir a su crío hasta que pasara el vendaval.

¿Sabes de cuántas ventiscas te ha protegido Dios? En este mismo
instante, su ala te protege como escudo. Un crítico destructivo que
se dirige con veneno hacia tu escritorio es interrumpido por una
llamada telefónica. Un ladrón encaminado hacia tu casa cambia de
planes al ver una llanta desinflada. Un conductor ebrio se queda sin
gasolina antes de que tu auto rebase el suyo. Dios es tu guardián
que te protege:

"del lazo del cazador"

"de la plaga destructora"

De la " pestilencia que ande en oscuridad"

Del "terror nocturno" y la "saeta que vuele de día"

Otra versión traduce esta tremenda promesa:"Nada malo te acaecerá "
¿Por qué suceden cosas malas? " irrumpe alguien." ¿Cómo se explica
mi traslado laboral, o el zángano que dice ser mi papá, o la muerte
de un hijo o una hija? Tal vez creas que tu juego de ajedrez tiene
una ficha que no cuadra con las demás .Si Dios es nuestro guarda,
¿por qué nos suceden cosas malas?

Piensa por un momento: ¿Te han pasado cosas realmente malas? Es
posible que Dios y tú tengan definiciones diferentes de la palabra
malo, como sucede entre padres e hijos. Si la buscas en un
diccionario de adolescentes, leerás definiciones como "barro en la
nariz", "pasar a solas la noche del viernes" o "examen de
geometría".Papá, "!esto de verdad es muy malo!" dice el joven
totalmente desconsolado. El papá, como ya ha pasado por ahí una o
dos veces, tiene una opinión y perspectiva muy diferentes. Los
barros en la cara desaparecen tarde o temprano y en poco tiempo
valorarás en gran medida una tarde tranquila en casa. ¿Un
inconveniente? Sí. ¿Una adversidad? Seguro. No obstante, estas cosas
no son malas por definición. Reserva ese adjetivo para las salas de
emergencia y los cementerios.

Lo que es malo para un niño no siempre lo es para un padre.

Lo que tú y yo calificamos como un desastre absoluto, Dios tal vez
lo catalogue como un problema del tamaño de un barro que pasará
inadvertido. Él ve tu vida como tú ves una película después de haber
leído el libro. Cuando algo malo sucede, sientes que la sala de cine
se queda sin oxígeno. Todos aguantan la respiración mientras ven la
crisis que se desenvuelve sobre la pantalla. En cambio, tú observas
todo sin sentir ansiedad. ¿Por qué? Porque ya leíste el libro y
sabes que los buenos del paseo saldrán avante de la situación que
parece imposible. Dios sabe tu vida con la misma confianza. Él no
solo ya leyó tu historia, Él mismo la escribió. Su perspectiva es
diferente y su propósito es claro.

Dios utiliza las luchas para endurecer nuestra piel
espiritual. "Hermanos míos tened por sumo pozo cuando os halléis en
diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce
paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis
perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna" (Santiago 1:2-4)
Dios es un orfebre experimentado que tan pronto queda satisfecho con
la forma de su herramienta, empieza a aplanarla y pulirla a
perfección. Con el uso de martillos más pequeños o lijas de diverso
grosor, Él aplica golpes graduales y mesurados para alisar y decorar
su creación. Nadie lo detiene. Nadie puede quitarle el martillo y
decirle:" No trates tan duro ese pedazo de plata, ya le has dado
suficientes golpes". No, el artífice manipula y transforma el metal
hasta que termina con él. Según me han informado, algunos orfebres
pulen el metal hasta que puedan ver su cara reflejada en la
herramienta. ¿Cuándo dejará Dios de trabajarte? Cuando vea su
reflejo en ti. "Jehová cumplirá su propósito en mí" (Salmo 138:8).
Jesús dijo:"Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo" (Juan 5:17)

Dios guarda a los que acuden a Él. Los martillazos y golpes que
sientes no indican su distancia, más bien demuestran su cercanía.

Confía en su soberanía. ¿Acaso no se ha ganado ya tu confianza?

¿Ha dicho alguna vez una palabra que haya demostrado ser falsa? ¿Ha
dado una promesa que fuera mentira? Varias décadas siguiendo a Dios
llevaron a Josué a concluir:"No faltó palabra de todas las buenas
promesas que Jehová había hecho a la casa de Israel, todo se
cumplió" (Josué 21:45) Si buscas confiabilidad en el diccionario del
cielo, encontrarás la siguiente definición en una sola palabra:
Dios."Si fuéramos infieles Él permanece fiel, Él no puede negarse a
sí mismo" (Timoteo 2:13)

Haz una lista de sus errores. Muy difícil, ¿no es verdad? Ahora haz
una lista de las veces que te ha perdonado los tuyos. ¿Quién en
toda la tierra tiene un desempeño similar? "Fiel es el que os llama,
el cual también lo hará" (1Teslonicenses 5:25)

Puedes depender de Él, porque"es el mismo ayer, y hoy, y por los
siglos" (Hebreos 13:8) y puesto que Él es el Señor,"reinarán en tus
tiempos la sabiduría y la ciencia, y abundancia de salvación"(Isaías
55:6)

Confía en Él. "en el día que temo, yo en ti confío" (Salmo 56:3).
Únete a Isaías, quien resolvió:"me aseguraré y no temeré, porque mi
fortaleza y mi canción es Jehová, quien ha sido salvación para mí"
(Isaías 12:2)

Dios dirige tus pasos y se deleita en cada detalle de tu vida
(Salmo37:23-24). No importa quien seas, Dios no ve la diferencia
entre un cerdito regordete y un caballo pura sangre. Claro, eso no
significa que no te vea a ti. De hecho, mira a la distancia que Él
se acerca en un auto y se detiene al lado de la carretera. Ahora
Dios abre la puerta y tú entras para ocupar el lugar del pasajero.
Dime si no sientes más seguridad y confianza al saber que Él está al
control.

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